El sábado se realizo en muchas Iglesias del país el culto de celebración de los 100 años de la Obra Bautista organizada. Un culto de agradecimiento a Dios por lo que Él ha realizado.
Cuando salí del culto me vine pensando en que mucho del trabajo realizado fue esfuerzo de mujeres valientes y consagradas que no se dejaron amedrentar por la sociedad que les decía que ellas no tenían derecho de hacer algunas cosas y que eran limitadas. Mujeres que realizando todo su trabajo como:
dueñas de casa: no había lavadoras, ni pañales desechables, es más ¡se hervían los pañales!; no había microondas, ni todas esas cosas maravillosas que ahora nos alivian tanto el quehacer de una casa y acortan el tiempo de trabajo.
como madres: no había Jardín infantil ni Guarderías y los niños estaban solo en una jornada en el colegio. No había computadoras donde buscar material para los trabajos sino que había que ¡leer libros y dibujar!... lo mejor posible para ilustrar el trabajo de nuestro hijo.
y como esposas : tiempos donde el hombre era servido en todo y bien servido para que estuviera satisfecho y feliz ; no ayudaba en nada pues no era su “rol”. ¡Ni imaginar al hombre actual que ahora ayuda en casa, cocina, pasea la guagua, le da la mamadera o el colado, incluso cambia pañales y algunas veces es el apoderado en el colegio!.
Pero estas mujeres tenían la gracia de administrar tan bien su tiempo que podían ofrendarle a Dios el tiempo necesario para extender el evangelio.
¿Y saben por que? Porque esas mujeres mantenían una relación personal e íntima con Dios cada día, allí ellas encontraban el valor de hacer cosas que jamás imaginaron que harían, la fuerza para hacer todo su trabajo, allí encontraban la sabiduría para administrar su tiempo y allí se nutrían para crecer espiritualmente de tal modo que por los cambios que Dios hacía en sus vidas, tanto sus familias como sus conocidos, deseaban conocer al Dios que ellas amaban.
Hermana ¿Cómo está tu relación con el Señor? ¿Te das tiempo de estar a solas con él? ¿Lees la palabra con ansias de recibir dirección de Dios para tu vida? ¿Cómo van los cambios en tu carácter? ¿Aprovechas bien tu tiempo?
“Procura con diligencia presentarte a Dios aprobada, como obrera que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad"